El Sr. Müller, Dortmund
"Hemos mirado una sauna I*****, pero la vuestra es mucho mejor y por un precio muy razonable"

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U N A   S A U N A   D E   R A D I A C I Ó N   I N F R A R R O J A   A L I V I A   E L   D O R O R
D E   R E U M A

Por Kitty van Gerven
Una sauna de radiación infrarroja tiene un efecto favorable en la gente que sufre de artritis reumática y de la enfermedad de Bechterew. El dolor y la rigidez que dicha gente sufre, disminuye notablemente después de una sesión de sauna. Estas son las conclusiones que se aclararon el pasado sábado en un congreso internacional de reumatólogos en los Estados Unidos.

¿Quién no conoce la lámpara roja? Pertenece al menaje de muchas familias para aliviar rápidamente una tortícolis o una distensión muscular de la espalda. Ya desde los años cincuenta es de conocimiento general que un tratamiento local con luz infrarroja tiene un efecto favorable en los dolores musculares y de articulaciones. Ya que el calor penetra en el cuerpo, la circulación de la sangre en los tejidos se intensifica y la flexibilidad aumenta. Por ello, no es de extrañar que las saunas infrarrojas, al introducirse en el mercado hace unos años, más que nada fueron recomendadas por su efecto contra el dolor de las articulaciones y en la rigidez. Los fabricantes hicieron creer al público que sus saunas especialmente podían dar alivio a los pacientes de reuma. La pregunta era: ¿los cuentos publicitarios eran promesas falsas o contenían algo de verdad? Porque en aquel momento en ningún lugar del mundo se había dado la evidencia científica de que el calentamiento total del cuerpo con luz infrarroja tuviese el mismo efecto en las afecciones crónicas que un tratamiento local del punto de dolor.

El hospital Medisch Spectrum Twente (MST) y la Escuela Superior Saxion en la ciudad de Enschede [ambos en el este de los Países Bajos] han puesto claridad al asunto. Una investigación científica que ambas instituciones llevaron a cabo en los pasados tres años, a petición del importador de saunas Health Company, mostró que una sauna infrarroja de hecho tiene un efecto saludable en la gente que sufre de afecciones reumáticas. La investigación, en la cual participaron siete estudiantes, fue supervisado por el Dr. Frits Oosterveld, lector de la Academia para Fisioterapeutas de la Escuela Superior Saxion, y el reumatólogo y catedrático Hans Rasker del MST. Dicha investigación fue ejecutada con 17 personas que sufrían de artritis reumática (inflamaciones crónicas de las articulaciones), 17 personas con la enfermedad de Bechterew (inflamación de la columna vertebral que puede causar una rigidez total) y un grupo de control de 21 personas sanas, todas entre los 35 y 50 años.

Durante cuatro semanas, todas estas personas visitaron una sauna dos veces por semana. Los efectos en el dolor, la rigidez y el cansancio fueron medidos tanto antes de las sesiones como durante las mismas, unos días después de la cura y un mes después. El resultado era sorprendente. “Los pacientes con artritis reumática indicaron que el dolor y la rigidez habían disminuido en un 40 por ciento después de una sesión de sauna de media hora. En los pacientes de Bechterew, el dolor había disminuido con un 50 por ciento y la rigidez incluso con un 60 por ciento”, informó el Dr. Frits Oosterveld. Según él, las diferencias en la situación antes y después de la sesión de sauna son tan grandes, que se puede hacer mención de un efecto verificable. Ello no es de aplicación al cansancio. Según las personas interrogadas, también había disminuido un poco, “pero esa diferencia no era tan significante como para que se pueda hablar de un efecto comprobable.”  Según Oosterveld, el tratamiento en la sauna resultó ser menos efectivo a plazo medio y largo. “Después de unos días sin tratamiento, el dolor y la rigidez vuelven y después de un mes el efecto es prácticamente nulo.” Para el lector de la ciudad de Enschede, la conclusión está clara: una sauna infrarroja ofrece una buena terapia que alivia los síntomas a corto plazo. “Si un paciente de reuma quiere sacar provecho del tratamiento, tendrá que visitar la sauna frecuentemente.” Por esa razón, el tratamiento en un hospital o en una clínica no es una opción obvia. “Más que nada, porque el ir al hospital y el (des)vestirse para esos pacientes es una carga extra. Más práctio sería que tuvieran una sauna en casa, que se podría usar, por ejemplo, al principio del día o antes de acostarse.” Oosterveld piensa que es posible que la adquisición de una sauna o un tratamiento con la misma, por indicación médica, en un futuro pueda ser costeado por la Seguridad Social. Sin embargo, todavía no hemos llegado hasta ahí. “Tendremos que hacer más investigaciones. También en otros grupos de pacientes de reuma, como la gente que sufre de fibromialgia y artrosis u otras afecciones del aparato locomotor.” Aunque todavía no está claro si la terapia infrarroja también para estos pacientes puede ser efectiva, Oosterveld entretanto sí está convencido de su efecto positivo en general. La mejor prueba de ello la entregó el grupo de control de personas sanas que participaron en la investigación. “También para quien no padece de ninguna enfermedad, media hora en la sauna infrarroja es beneficiosa.” Lo que no es de extrañar, según Oosterveld. “Al exponer el cuerpo a un calor de 55 grados, todo el mecanismo fisiológico se activa para mantener la temperatura central del cuerpo a su nivel apropiado. El corazón late más de prisa y los vasos sanguíneos se ensanchan, por lo que la tensión baja un poco; la piel se calienta y empieza a transpirar. En resumidas cuentas, aunque se esté sentado tranquilamente, el cuerpo trabaja igual que al hacer footing: correr a un ritmo tranquilo. Después de la sesión de sauna, se experimenta la misma sensación vital como después de una actividad deportiva. Sólo por el esfuerzo que tiene que hacer el cuerpo, el tratamiento de sauna ya es recomendable para los pacientes de reuma, según Oosterveld. “Muchas veces, estas personas no pueden practicar un deporte de manera activa a causa de su enfermedad. Por eso, esta es una alternativa atractiva.” Por lo demás, al medir el ritmo del corazón, la tensión, la temperatura de la piel y la temperatura central, no resultaron haber diferencias entre los pacientes de reuma y los sujetos de experimentación sanos. Según Oosterveld, ello indica que no existen contraindicaciones para el uso de la sauna por dichos pacientes. “Sin embargo, no es recomendable que los pacientes de reuma entren en una sauna cuando su enfermedad esté en la fase aguda. Bajo la influencia del calor, la inflamación se acentuará. La sauna solamente es eficaz mientras que la enfermedad esté en una fase tranquila.” Aunque quedan algunas cosas por investigar, el estudio del hospital MST y de la Escuela Superior de la ciudad de Enschede han servido un objetivo importante, dice Oosterveld: a saber dar claridad a los pacientes de reuma acerca de la acción del calor infrarrojo. Las conclusiones de la investigación fueron notificadas por Oosterveld en un congreso internacional de reumatólogos en los Estados Unidos. Los resultados serán publicados en revistas médicas uno de estos días.

 De: Brabants Dagblad (Diario de Brabante), 21 de noviembre de 2001.

From: Brabants Dagblad, 21 November 2001.


P A C I E N T E S   D E   R E U M A   C O M O   N U E V O S   G R A C I A S  
A   L A   S A U N A   I N F R A R R O J A


Por Raymon Vermij

A Margriet S., de la población de Harderwijk, durante 25 años la atormentaron fuertes dolores de reuma y los efectos secundarios de un sinfín de medicinas. La enfermedad había afectado su cuerpo de tal manera, que vivía como una minusválida. Sin embargo, la paciente de reuma de 53 años de edad encontró el milagro largamente esperado en la SAUNA INFRARROJA, que también resultó tener un efecto saludable en afecciones como la psoriasis.  Por ejemplo, María R. de la comarca De Achterhoek fue totalmente liberada (!) de esta enfermedad dérmica tan fastidiosa. Ambas mujeres cuentan su relato a la revista PRIVE (De Telegraaf).

Si alguien le hubiera contado a Margriet S. de Harderwijk que un día volvería a montar en bici, no lo hubiera creído. Nada menos que 25 años, su vida fue dominada por el reuma. En los últimos años, su situación había empeorado de tal manera, que apenas podía funcionar. No sólo sufría de dolores insoportables, sino también de los efectos secundarios de las fuertes medicinas que tomaba: graves afecciones digestivas, insomnio, dolor de cabeza e infecciones de la vejiga y de la mucosa gástrica. Por ello, no tenía mucha esperanza cuando empezó a usar la SAUNA INFRARROJA. Sin embargo, después de sólo un mes de usar esta sauna frecuentemente, el ama de casa de 53 años de edad se encuentra como nueva. Ha vuelto a hacer las faenas de la casa y a montar en bici. Duerme muy bien y y trabaja como voluntaria para la Fundación Neerlandesa de Reuma y para el Servicio de Asisitencia Domiciliaria de Harderwijk. “Reboso de felicidad”, dice a PRIVE, “En 25 años no me he sentido tan ágil como ahora. El dolor ha disminuido drásticamente y ya puedo hacer de todo. ¡Esto es formidable! Como paciente de reuma, uno se hace diariamente preguntas como: ¿Qué es lo que me traerá el futuro? ¿Qué va ser de mí? Terminaré en una silla de ruedas o inventrarán la píldora mágica?”

Círculo visioco
Margriet S. seguía esperando aquel milagro, incluso cuando perdió a su marido hace 12 años y dependía totalmente de la ayuda de sus hijos. En aquel período tuvo los peores ataques de dolor que había conocido en su vida. Cuenta: “Ya no podía hacer prácticamente nada. Ni coger un paquete de mantequilla de la nevera. Mi hijo mayor ha montado asas en toda la casa; me movía como una minusválida. Un problema secundario es que uno va perdiendo los contactos sociales. A veces, la gente pensaba que fingía. Y es que siempre vas diciendo que tienes dolor, mientras que no se puede ver desde afuera. Entonces, terminas en un círculo vicioso de dolor y estrés.” Dicho círculo se rompió cuando entró en contacto con un suministrador neerlandés de saunas infrarrojas. La empresa le permitió probar la sauna en casa.
De su primera sesión de sauna cuenta: “Después de haberla terminado, me tomé una ducha caliente (el enfriarse bruscamente después de una sesión de sauna es muy malo) y luego me acosté un ratito. No me lo podía creer, pero sentí cómo mi metabolismo empezaba a ponerse en marcha. Mis intestinos, que durante tanto tiempo me habían dado problemas, empezaron a funcionar. Margriet no experimentó un alivio instantáneo del dolor, al contrario. Después de las primeras sesiones de sauna, el dolor se acentuó considerablemente. Cuenta: “El cuerpo muestra una reacción de desintoxicación. Se deshace de todo tipo de residuos y se reactiva. Los músculos y las articulaciones ponen resistencia a ello.”  Después de una semana de fuertes dolores, de repente disminuyeron y Margriet empezó a encontrarse cada vez mejor. El reuma nunca desaparecerá, sabe ella, pero el dolor es mucho menor.
“Mi vida ha dado un vuelco total. Ya puedo hacer de todo. Tampoco me levanto agotada por la mañana,  porque por la noche duermo normal. Las infecciones en mis articulaciones se han calmado y ahora espero que no sigan las deformaciones.” Hay doce personas más que vienen a su casa para aprovechar del efecto saludable de esta sauna. Por ejemplo, cada día la visita una mujer que sufre de miopatía y otra persona que tiene urticaria. También recibe a un conocido que sufre seriamente de psoriasis, una persistente enfermedad dérmica. En el caso de Marie R., dicha enfermedad desapareció completamente gracias a la sauna infrarroja.

¿Cómo funciona la sauna infrarroja?
La propietaria de un estudio solar de la comarca De Achterhoek (en el este de los Países Bajos), de 33 años de edad, sufre de una forma muy grave de psoriasis desde su nacimiento. Cuenta: “Mi vida era un infierno. Cada día tenía que ponerme crema de arriba a abajo. Con excepción de la cara, tenía todo el cuerpo cubierto de manchas rojas. A veces tenía dolor, pero siempre tenía ese terrible picor. Estaba desesperada y me daba mucha vergüenza. En los veranos no me atrevía ir en manga corta, y mucho menos en bañador.” Por su trabajo entró en contacto con la sauna infrarroja. “Empecé a hacer sesiones de dos a tres veces por semana. Ya después de tres sesiones, las manchas encarnadas se volvieron de color rosa. Después de cinco sesiones, habían desaparecido por completo. Ahora sólo me quedan unas manchas rosas en el codo. Y han pasado cuatro meses que no he pisado la sauna.”¿En qué difiere la sauna infrarroja de la sauna tradicional finlandesa que conocemos ya desde hace tiempo? Las saunas convencionales funcionan principalmente por el calor de convección o la circulación del aire, por lo que el aire se calienta. El cuerpo absorbe dicho calor, pero la temperatura correspondiente (entre 80 y 110 grados centrígrados) no es agradable para la mayoría de la gente. Los diseñadores de la sauna infrarroja creían que tenía que ser posible construir una sauna que pudiese funcionar con temperaturas más bajas y soportables. Ello resultó en una sauna que ya funciona óptimamente con una temperatura de 40 a 60 grados centrígrados en la que se puede hacer una sesión de sauna de 30 minutos ininterrumpidamente. La sauna infrarroja muy compacta, que también es apta para su instalación en casa, además necesita sólo 5 a 10 minutos para alcanzar la temperatura deseada, de manera que los usuarios puedan aprovecharla cada ratito perdido de media hora. La radiación infrarroja está ajustada al cuerpo humano, de manera que el cuerpo absorbe el 93% del calor. El tejido corporal es calentado hasta una profundidad de unos centímetros. Margriet S., que no sacó beneficio de una sauna tradicional, dice: “La sauna tradicional es muy húmeda, lo que es sumamente perjudical paro los pacientes de reuma. La fuerza de la sauna infrarroja es el calor seco, que además se soporta muy bien.” La sauna infrarroja resulta ser saludable no sólo para los dolores musculares y de articulaciones. Para algunas personas, el uso de la sauna también tiene un efecto positivo en las cicatrices de por ejemplo quemaduras e infecciones micóticas. Lo más espectacular, sin embargo, es la influencia en enfermedades cutáneas como el acné y la celulitis. De hecho, en breve encontraremos una sauna infrarroja en todas las asociaciones de pacientes de psoriasis en los Países Bajos.

Revista PRIVE (De Telegraaf), saunas infrarrojas

 

E L   M E R C A D O   Q U E   C A M B I A

Todo alrededor nuestro cambia: el clima, las estaciones, la economía, la seguridad en nuestra sociedad y la gente. Todo parece ser posible y ya nada nos extraña. Hay nuevos valores y predomina la sensación de tensión y suspense.

Aparte de eso, los Países Bajos son el país con la mayor presión laboral de toda Europa, lo que se maniefiesta en achaques de estrés y cansancio. Más del 95% de todas las empresas holandesas paga las consecuencias de ello. Según la Oficina Central de Planificación, esto nos cuesta 6 millones de euros al año, aparte de los gastos de absentismo que ascienden a 1,5 mil millones de euros, según se estima. Tarde o temprano, un 10% de todos los empleados sufrirá de estrés o cansancio crónico. El estrés laboral se ve sobre todo en la edad de 35 a 55 años, y más específicamente en personas bien preparadas y ejecutivos.

Aparte del estrés y el cansancio, también hay que contar con los achaques de la vejez. La población de los Países Bajos envejece, y en los años venideros, el grupo de personas de la tercera edad aumentará todavía más. Dicho grupo ahora se compone de 2,4 millones, pero este número alcanzará los 4 millones en el 2030.

Por consiguiente, el grupo de mayores forma un mercado cada vez más interesante. Un mercado en el que los aspectos como la salud y el ocio son factores importantes. Un mercado con posibilidades de sobra.

Hechos y cifras adicionales:

  • El número de personas mayores de 65 años se duplicará en 15 años.
  • El número de personas con afecciones dérmicas aumenta fuertemente; hay 2.000.000 registradas.
  • 6 de cada 10 personas tienen problemas vasculares: piernas y pies cansados e hinchados.
  • Los médicos ya no pueden hacer nada por los pacientes con cansancio crónico.
  • ¡Más de 3 millones de holandeses sufren de cansancio crónico!
  • El 80% del absentismo laboral tiene relación con el estrés y enfermedades musculares y de las articulaciones.
  • TTA (Trastorno de Trauma Acumulativo) es la nueva enfermedad de este siglo.

Fuente: F. Janssen (05-08-08), “El mercado cambia”, ProMerk


 
 
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